1. Amagar – Mirador de Las Cabezadas

El valor de las madres

Cuentan las leyendas antiguas que, en la oscuridad de una noche de luna nueva, en las vueltas del Time, una mujer buscaba desesperadamente ayuda para su hijo gravemente enfermo a quien cargaba en brazos. En mitad del sendero, para afrontar el camino, tomó una cruz ubicada en una de las vueltas e ideó convertir en antorcha uno de sus brazos, al tiempo que se hacía a sí misma una promesa, la de volver a aquel lugar si su hijo sanaba.

Tiempo después, con el joven recuperado, la cumplió, también de noche. Sustituyó la cruz con otra más grande y más robusta, y reparó el daño causado. Desde aquella noche, se cuenta que, de forma inesperada, es posible divisar a lo largo del camino una luz muy brillante que se mueve en la oscuridad. Una luz centelleante que recuerda el valor y el ingenio de una madre.

Descripción

El sendero discurre por un Camino Real que, tras treinta y dos vueltas, nos lleva al Alto del Time, donde está el Mirador de Las Cabezadas. Posiblemente, uno de los puntos de mayor control visual de toda la isla junto con el Roque de los Muchachos.

Recomendaciones

Una vez llegados al final, hay posibilidad de tomar la dirección del Sendero Número 2, y acabar en el Mirador del Time.

Conexión con otros senderos: El sendero enlaza con el Número 2, a la altura de la Cruz del Time, donde se puede seguir camino ascendente.

El sendero

0h 00’ 00” 290 m.s.n.m. La Cruz del Salón o Cruz de Amagar. El camino parte unos 90 metros más arriba de La Cruz del Salón, a la izquierda de la Carretera General LP-1, en el punto kilométrico 58,7, justo al salir de la curva que hace su entrada a la terraza de Amagar, en dirección a Puntagorda. La cruz originariamente se encontraba emplazada en el mismo trazado del camino real, al otro lado de la vía, pero fue cambiada a su actual ubicación cuando se trabajaron las fincas de plataneras. A esta cruz también se la conoce por La Cruz de Amagar en Amagar de Abajo. Al lugar se le llama El Salón por las características del terreno antes de ser trabajado a finales de los años 50, cuando era un risco blanco, como si fuera de cal. Se pueden observar hoy restos de ese terreno primigenio en los cortes a los márgenes de la Carretera General.

0h04’00” 300 m.s.n.m. Tras caminar 300 metros por una pista de tierra que discurre entre invernaderos de plátanos, esta se vuelve de cemento en el momento que llega nuevamente a la altura de la Carretera General, a mano derecha, lugar en que se unen ambas vías con una pequeña entrada. Se sigue de frente por la pista de cemento durante 200 metros, que al poco asciende en pendiente entre fincas de plataneras y aguacateros hasta el Pie de las Vueltas.

0h08’00” 340 m.s.n.m. Pie de Las Vueltas. En este punto muere la pista y comienza la calzada del camino viejo, que tras treinta y dos vueltas nos lleva al Alto del Time, a la vez que dejamos tras nosotros las últimas huertas de plátanos y avanzamos entre el tabaibal característico de esta zona y altitud.

0h11’00” 365 m.s.n.m. Cruce Camino Tierra de La Cebada Argual-Los Llanos de Aridane. Al sortear la tercera vuelta, con curva a la izquierda, el caminante se encuentra con un cruce de caminos que le permite derivarse a la izquierda por el camino Tierra de la Cebada Argual Los Llanos de Aridane, que pasa por El Callejón y, a la derecha, continuar por el camino en que nos encontramos, conocido también como Camino del Puerto. Este cruce de caminos era muy importante ya que el Camino Real se bifurca en dos del mismo rango, posibilitando a sus viandantes elegir el trayecto más corto en función de su lugar de destino. Dejamos atrás el cruce y seguimos nuestra ruta, por una perfecta calzada empedrada, enmarcada entre muretes bajos de piedra. Las “vueltas del camino” no se cuentan por sus curvas, sino por el trayecto que va de curva a curva, o como dicen los lugareños “de
barranco a barranco”. Así, la décima vuelta es el tramo más largo entre curvas en el primer tramo, por lo cual la tradición la conoce como la Vuelta Grande.

0h18’00” 435 m.s.n.m. Al final de la vuelta número once, en una curva a la izquierda en la boca de una de las numerosas cuevas que hay a lo largo del camino, nos encontramos de frente el primer mirador de los cuatro que jalonan el camino, acondicionados recientemente para disfrutar de las vistas del Valle de Aridane, La Caldera de Taburiente, etc. Este resulta un lugar perfecto para un primer descanso.

0h21’00” 485 m.s.n.m. Carretera General. Llegamos a la Carretera General, que corta nuestro camino. Cruzando con precaución la carretera a la derecha, proseguimos nuestro camino al otro lado con la vuelta veintidós, en pendiente, entre el risco y un pequeño muro de contención que devuelve el camino a su trazado original tras salvar el obstáculo de la carretera. En la Carretera General, al pie del camino se encuentra un túnel de puerta enrejada hecho para pasar una tubería de trasvase de aguas.

0h21’00” 485 m.s.n.m. Carretera General. Llegamos a la Carretera General, que corta nuestro camino. Cruzando con precaución la carretera a la derecha, proseguimos nuestro camino al otro lado con la vuelta veintidós, en pendiente, entre el risco y un pequeño muro de contención que devuelve el camino a su trazado original tras salvar el obstáculo de la carretera. En la Carretera General, al pie del camino se encuentra un túnel de puerta enrejada hecho para pasar una tubería de trasvase de aguas.

0h23’30” 525 m.s.n.m. La Vuelta Grande. Tres vueltas más arriba, tenemos la Vuelta Grande, en uno de los tramos de más bella factura de todo el recorrido, por lo cuidado del trabajo de empedrado y las espectaculares vistas que se pueden disfrutar. En este punto, las colonias rupícolas, generosamente representadas por varias especies de bejeques y líquenes, alcanzan su máximo esplendor.

0h25’00” 557 m.s.n.m. La Cruz de la Mujer. Dos vueltas más arriba llegamos a la Vuelta de la Cruz (vuelta 27), al final de la cual, a su izquierda, encontramos una cruz de madera rota con base de cemento, conocida como la Cruz de la Mujer, erigida en ese lugar por el accidente sufrido por una mujer que bajaba por el camino, y que cayó desde la vuelta de arriba a la de abajo con la mala fortuna de perder la vida en la caída. Justo en la curva hacia la izquierda al final de esta vuelta sale un atajo por la derecha que, pasando al pie del Risco de la Oliva, se dirige a Amagar de Arriba. Ese risco recibe su nombre del olivo que allí se encuentra.

0h27’00” 580 m.s.n.m. Al final de la vuelta 30, a pocos metros ya de lo alto del risco, en una curva a la derecha, nos encontramos con un segundo mirador, de idéntica fisonomía que el anterior, estando al resguardo de un cejo de amplia boca. Al igual que ocurre con el resto de miradores dispuestos a lo largo del camino, a medida que vamos subiendo mejoran proporcionalmente las condiciones de visibilidad en amplitud y belleza, unido a la oferta de un lugar de descanso y, en algún caso, de abrigo al caminante.

Existe una bonita leyenda relacionada con esta pequeña cueva. Durante un largo
periodo de sequía que sufrió la isla en la década de los 40 del siglo XX, sacaron en
procesión una Virgen de Tijarafe y otra de Los Llanos a La Cruz por que no llovía.
Cuando las dos procesiones se juntaron cerca de en esta cueva, “se puso un nubón
negro y las vírgenes tuvieron que quedar ahí esa noche por no haber cómo llevarla
a ningún sitio del agua que cayó”. A pocos metros de aquí, se encuentra a la
izquierda, en el risco, un hueco zahorí, conocido como Zahorí de Victoriano, del que
cuentan las gentes del lugar que cuando iba a llover “sudaba”.

0h28’002 585 m.s.n.m. Alto del Time. Llegamos al alto de la ladera y al final de las Vueltas del Time. El lugar es conocido como Alto del Time en El Gamonal, que corona la subida. En este punto se empieza a dar la espalda al Valle de Aridane y pasamos a otra banda, a las laderas de Tijarafe, tras sortear las 32 vueltas del empinado camino. El morro de la izquierda, para muchos Morro Soldado, es también conocido como el Molino de Viento por las ruinas de un antiguo molino de viento que los más viejos del lugar nunca vieron moler. Este lugar también es importante por el cruce de caminos que hallamos al llegar a él, que nos permite, siguiendo las indicaciones seguir hasta el Roque de Los Muchachos, hasta Puntagorda o bajar a Tazacorte.

0h29’30” 594 m.s.n.m.- La Cruz o La Cruz del Time. Dirigiéndonos a la derecha en dirección al Roque de Los Muchachos (GR-131 ), y a los pocos metros de distancia, nos encontramos un nuevo mirador con una cruz de grandes dimensiones, conocida como la Cruz del Time, también dentro de El Gamonal, con grandes vistas al Valle de Aridane y la Caldera de Taburiente, así como, hacia el otro lado, a La Punta de Tijarafe. A partir de este punto el camino sube cerca de la vereda por la banda de Tijarafe dando finalmente la espalda a la vista del Valle hasta la llegada al Mirador de Las Cabezadas.

0h31’00” 635 m.s.n.m. El camino se une al poco tiempo con una pista que se dirige a la conocida como la Casa del Húngaro, dentro del paraje de El Gamonal. Este peculiar edificio corta el camino de la orilla, que por el borde de la vereda llevaba antiguamente a la cumbre, en busca principalmente de los preciados pastos para los animales. Tras 50 metros de pista, el camino se desvía a la izquierda al pie de la Casa del Húngaro y llanea prácticamente todo el tramo. En este momento se disfruta de las panorámicas más amplias de todo Tijarafe en lo que llevamos de camino, con la costa de La Punta y sus verdes plataneras a nuestra izquierda, al centro el pueblo de Tijarafe, Montaña de Bravo en Puntagorda al fondo y la cumbre con la Asomada Alta a la derecha. Mientras, el camino transcurre plácidamente entre pajeros y almendros, palmeras y tuneras.

0h39’00” 655 m.s.n.m. Tras este largo tramo de sendero sin interrupción, éste se ve cortado por una carretera o pista asfaltada conocida como Pista de las Cabezadas, la cual debemos seguir subiendo a la derecha, dejando el GR-131. A escasos metros más arriba, a la altura de una cueva que se encuentra a nuestra izquierda, a mano derecha, bajo la pista, tenemos una pequeña era, muestra de la arquitectura rural tradicional de la zona.

0h44’30” 705 m.s.n.m. Tras caminar 500 metros de carretera el asfalto se termina, coincidiendo con un cruce en el que el camino a seguir continúa por la pista de la izquierda. La pista de la derecha lleva a una estación de repetidores de radio y
televisión y a un conjunto de cajas de reparto de agua situadas junto a la Palma de la Tributera, dentro de lo que se denomina la Vereda de la Tiburcia, donde hay un grupo de cuevas donde vivía la Vieja Tiburcia.

0h46’30” 710 m.s.n.m. Más adelante, a unos 170 metros, damos con un camino acondicionado recientemente que sube a la derecha, que como indica la señalización del principio nos lleva al Mirador de las Cabezadas, todavía en La Tiburcia.

0h50’00” 745 m.s.n.m. Mirador de Las Cabezadas – La Piedra del Guanche o del Rey. Ascendiendo por el sendero que lleva al mirador, llegamos a divisar nuevamente el Valle de Aridane, alcanzando así el final de nuestra ruta. El punto más alto de este mirador, denominado la Piedra del Guanche o Piedra del Rey, se nos muestra como un balcón privilegiado que mira, por un lado, al Valle, la Caldera de Taburiente y, en los días claros, incluso a El Hierro; y, por el otro lado, a la comarca tijarafera. Este es posiblemente uno de los puntos de mayor control visual de toda la isla (desde aquí es posible divisar 11 de los 14 municipios de La Palma), junto con el Roque de los Muchachos, punto más elevado de la misma.

Por todo ello no es de extrañar que los antiguos habitantes de La Palma, los
auaritas, emplearan un resalte rocoso orientado hacia el Valle para realizar un
espectacular grabado soliforme, de ahí la denominación popular de Piedra del
Guanche o Piedra del Rey, seguramente en recuerdo de Atogmatoma, último
caudillo aborigen del cantón de Tijarafe.